lunes, febrero 11, 2019

La salvación del ateo

El sábado anterior, en el festival literario Parque 93 en Bogotá, en medio de una conversación con  Piedad Bonnett, la periodista y librera Claudia Morales me hizo una pregunta paradójica, inquietante podría decirse: “¿es el ateísmo una especie de salvación?” 

Había unas 300 personas sentadas en la grama, relajadas, pero vigilantes, pendientes de una respuesta concreta a la paradoja en cuestión. Me quedé inicialmente paralizado por unos segundos, confundido, con una mezcla de temor y desconcierto. Pasado el susto, traté de articular una respuesta. Me tocó echar mano de algunas ideas que había escrito o reseñado, en un contexto diferente, en mi libro Hoy es siempre todavía

Los ateos, dije, sabemos que no hay salvación ni condena, estamos convencidos de que la muerte es para siempre. Sospechamos, además, que la vida no tiene un sentido intrínseco, que el absurdo es parte de todo esto. Pero no nos resignamos. Tratamos de inventar un sentido, de creernos un cuento, de buscar un propósito…“Podemos imaginarnos a Sísifo feliz”. En suma, esa búsqueda es nuestra salvación, la única posible. 

Habría podido también mencionar, como respuesta, una suerte de invitación al optimismo trágico que leí hace algunas semanas en alusión a los poemas de la poeta uruguaya Idea Vilariño: “una sed de absoluto que se sabe perdida, la conciencia de la muerte, de la finitud del amor, la intensidad de algunas rebeldías y la intensidad también del deseo, pero sobre todo, la terca actitud ética de mirar esos límites con valor, de aceptarlos con libertad, de no engañarse”. 

Mencioné, de paso, de manera burda, sin ahondar en los detalles, un poema tardío de Borges sobre Baruch Spinoza que resume la única salvación posible para el escéptico: inventar un dios personal, un sentido imaginario. Me habría gustado declamar el poema. No pude. No lo tenía en la memoria. Con los años la memoria se manda sola, caprichosa, registra solo lo que quiere. Vale la pena, en todo caso, traer a cuento el poema de Borges. 



Nos lleva el tiempo como a las hojas los ríos, la muerte nos torna en nada, pero imaginamos un sentido, un dios sin odios, que nos enseña, en últimas, la importancia del "amor que no espera ser amado”. Esa es, quizá, la verdadera salvación del descreído.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Profesor Gaviria, el reino del ateo es solo de este mundo. No hay que ganarse el Nobel, ni si quiera escribir un libro; pero lo que uno se proponga lo debe hacer lo mejor posible, respetando a los demás, aunque sin miedos y/o amenazas de castigo en "la otra vida", pues no hay sino una. Mejor dicho:¡a lo que vinimos¡ La muerte --un merecido descanso eterno--debe ser celebrada lo mismo que un nacimiento, especialmente si ocurre cuando el individuo ya tiene la satisfacción del deber cumplido.
¿Salvación de quién o qué?

Piensa Libre. dijo...

Por supuesto que hay salvación. Nos salvamos de basar la vida en supersticiones, nos salvamos del miedo permanente al castigo divino, nos salvamos de las contradicciones, de las falacias lógicas, de la complicidad con regímenes violadores de los derechos de las minorías. Nos salvamos de la intolerancia, de la ineficiencia, de la esterilidad práctica, de las costumbres malsanas, de la cabeza gacha y las rodillas adoloridas. Nos salvamos de vivir condicionados erigiendo una falsa proyección de alegría.

Abrazo grande, don Alejandro. Su cerebro sería inmensamente útil en la Presidencia de la República en el 2022.

Arlex dijo...

La salvación del ateo es la dosis diaria de realidad que lo blinda de los fanatismos. No se trata de ser más o menos inteligente que otros, es una forma seria y cauta de asumir la vida y tratar de transitar por ella con responsabilidad y sin miedo al castigo o ilusion de ser redimido por alguna deidad. Dr. Gaviria, que grato leerlo y saber que existen personas como usted.

Andres Pulido dijo...

El sentido o propósito de la vida es la vida misma; y la muerte no es mas que un retorno al estado inicial, antes de nacer, antes de existir. El agradecimiento de haber ganado la lotería natural de que se hubieran dado toda infinidad de condiciones y encuentros previos durante miles de años para que nosotros hubiéramos nacido, es más importante que cualquier preocupación por cualquier salvación de nada que debamos salvarnos. Un agradecimiento por una vida dedicada a conocer, cuestionar, saber y no por creer en inventos y supersticiones que coartan el conocimiento. Un agradecimiento por vidas como la suya. Un abrazo.

Unknown dijo...

Palabras e ideas que iluminan. Como siempre. Gracias.

Diego Franco dijo...

Tal vez la salvación misma es abrazar la vida y la existencia con la certeza de que es esa y no otra la oportunidad para hacer, disfrutar, aprehender.
Una actitud liberadora 👏 👏

Darío Cárdenas dijo...

Que hermosa es su apreciación sobre La salvación, sentí haber leído un poema.

Gracias por tan bonita reflexión.

Unknown dijo...

Profesor entre todas sus lecturas nunca le ha llegado a sus manos un libro de Brian Weiss? Le recomiendo A través del tiempo.

Andrés Calle Noreña dijo...

Gracias. Muy lúcido. Puede ser cercano a un escepticismo muy estético. Me quedan preguntas, las de Job, si todo es volver a la nada: ¿Quién responde por el sufrimiento de los inocentes? ¿Se pierde el amor entregado, se disuelve? ¿No hay esperanza? Y qué pasa con el lenguaje, las obras de la cultura. ¿Lo queda sera solo arqueología? De pronto podríamos volver a leer el Himno de la materia, de Teilhard de Chardin.

Leonardo Rios dijo...

Me abría gustado escribir algo así, es justo lo que pienso.
Gracias.

Shantiandia dijo...

No es hoy muy confiable que el personal, incluido el de mayor calidad, como es el caso, sienta necesitar una salvación total.

Dalila Camelo dijo...

Muy respetables las posiciones personales de religión y espiritualidad, de hecho he notado que las personas que se declaran ateas muchas veces viven y representan mejor que "practicantes" religiosos los principios y valores que proclaman las religiones (honestidad, tolerancia, respeto, solidaridad, etc). Por mi parte, la espiritualidad ha sido el mecanismo para lidiar mi existencialismo, por lo menos me llena de esperanza.

Unknown dijo...

Aun somos simples animales con arcaica consciencia...y por eso llenamos nuestras dudas eternas con ideas de salvación...fabricamos nuestras vidas según el nivel de evolución cognitiva.

Unknown dijo...

Lo que es absurdo es preocuparse por una inquietud que se funda en los credos absurdos de los creyentes, dizque hay que ser salvado...de que???, No es el ateísmo la salvación...es la liberación de esas ideas de que hay que salvarse...de una culpa que te pretende condenar a andar de rodillas y sufrir con resignación la existencia con la promesa de algo mejor después de vivir.... ridículo

Unknown dijo...

La salvación se gana con una auténtica espiritualidad; y una auténtica espiritualidad apunta a lo esencial,a una relación de sinceridad del corazón con Dios,no a lo externo o aparente,ej:se cuida más la belleza exterior y poco se cuida la belleza interior (los valores del corazón:bondad,verdad,justicia,servicio y amor a los demás. Lo esencial es el corazón humano;hay q cuidarlo,limpiarlo,higienizarlo;con el corazón se:piensa,siente,ama,se orienta la vida a partir de valores definidos,se toman grandes decisiones. Ante Dios o ante cualquier persona valemos por lo q somos en el.corazón,por la bondad profunda de los actos,por la capacidad de amar y servir a los demás hasta el propio sacrificio; esa es la verdadera SALVACIÓN "Oh Dios crea en mí un corazón puro,renuévame por dentro con Espíritu firme"

Unknown dijo...

Me parece que no es tanto una religión es como se dibuja ese Dios que nos representa como el Dios de espinoza.. Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.
Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Mista Vilteka dijo...

Hay una sola pregunta que me hago acá: ¿salvación de qué? Creo que la pregunta quedó incompleta. Al menos en el relato. Quizás ella sí lo esclareció. Según la segunda parte, se puede determinar si sí, o si no o si no aplica.