viernes, julio 27, 2018

Buenas noticias

A pesar del pesimismo oportunista, de la algarabía amarillista de todos los días, analistas y observadores usualmente reconocen el progreso social, la mejoría sistemática de la mayoría de los indicadores sociales: la pobreza, el acceso a los servicios públicos, la mortalidad infantil, la esperanza de vida, etc. 

Muchos señalan, sin embargo, que este progreso nos es exclusivo de nuestro país, que ocurre, por el contrario, en la gran mayoría de los países en desarrollo, salvo alguna catástrofe humanitaria como la de Venezuela o Siria. Surge, entonces, una pregunta abierta: ¿ha sido ese progreso más rápido en Colombia que en la región? ¿Hemos podido avanzar a un ritmo más rápido del que uno esperaría habida cuenta de la inercia de las circunstancias?

La respuesta parece ser sí. Colombia ha progresado, en años recientes, a un ritmo superior al promedio regional. Los datos disponibles muestran de manera clara que el progreso socioeconómico de nuestro país ha sido notable en el ámbito regional.

Esta entrada analiza cuatro variables: la pobreza, la desigualdad, la fecundidad adolescente y la cobertura de educación terciaria. 
En todas Colombia progresó más rápido que en la región como un todo.

1. Pobreza: la tasa de pobreza, medida a partir de una línea comparable de 5,5 dólares por persona y por día, sigue siendo mayor en Colombia que en el promedio de América Latina y el Caribe (LAC). Pero la diferencia se ha cerrado de manera ostensible, pasó de 10 puntos en 2008 a 4 puntos en 2016. 


2. Desigualdad: la desigualdad, medida como la brecha (en número de veces) entre el ingreso promedio del 10% más rico y el 10% más pobre, ha disminuido mucho más rápidamente en Colombia que en el resto de la región. Desde 2015, la desigualdad en Colombia ya está por debajo de la desigualdad promedio en LAC. 


3. Fecundidad adolescente: la fecundidad adolescente, medida por el número de hijos por cada mil mujeres entre los 15 y 19 años, también ha disminuido más rápidamente en Colombia. En 2008, era similar al promedio regional. En 2015, ya era un 20% inferior. 


4. Cobertura de educación terciaria: la cobertura de educación terciaria, medida por el número de personas estudiando como porcentaje de la población de referencia, ha crecido mucho más rápido en Colombia. En las mujeres, pasó de 30% en 2008 a 50% en 2013. En LAC, en el mismo grupo poblacional y durante el mismo período, apenas creció 10 puntos. 


Por supuesto, el progreso es incompleto y si se quiere insatisfactorio. Pero ha sido notable no solo en términos absolutos, sino también en términos relativos. Algo estamos haciendo bien.

14 comentarios:

Alejandro Gaviria dijo...

Fuente de los datos: LAC Equity Lab: Plataforma de Análisis de Pobreza y Desigualdad.

Sergio M Martínez T dijo...

Alejandro soy arquitecto - urbanista y tengo la percepción, más no las cifras que lo sustentan que el mejoramiento de viviendas de origen informal que van haciendo transito hacia una forma de ciudad formal ha crecido significativamente. Y también podriamos estar en una escala superior en la región.

Liliana Támara dijo...

Felicidades a todos quienes trabajamos día a día por mejorar las condiciones para todos-as.
Gracias señor Ministro su gestión es loable.

Piensa Libre. dijo...

Ministro, yo sé que ya dijo que no le interesa regresar a la vida pública, pero yo siento que debería echarle cacumen a la candidatura presidencial 2022. ¡Cuánto bien le haria al país una mente objetiva, equilibrada y secular!

Ma. Astrid Triana Cifuentes dijo...

Siempre es valioso y reconfortante tener noticias que anidan esperanza. Gracias

Anónimo dijo...

Te amo coneja

diego fernando hoyos ballesteros dijo...

Gracias ministro , deja usted un gran legado, mi admiración y respeto para usted y su excelente labor a peape de tanto obstáculo y adversidad.

Unknown dijo...

Comparto su opinión. Colombia necesita líderes políticos como Alejandro Gaviria

Anónimo dijo...

Las tendencias, si son de fuente confiable, se observan muy bien desde el gobierno anterior de 2010. Por lo que la continuidad inicial más los logros del actual gobierno dan para pensar que hubo buenos manejos en 16 años de gobierno.

Anónimo dijo...


Bueno doctor Gaviria, es para expresarle mis respetos.
No comparto sus opiniones sobre el modelo económico del neoliberalismo.
Pero si pienso que es usted un gran ser humano. Ético, responsable etc.
Leí su discurso de despedida de su ministerio y me gustó mucho, da usted la lección que somos simplemente seres viajando por el universo. Además de escribir usted muy bien, deja ver su dimensión como ser humano. Una dimensión sencilla pero profunda. Sé que todos somos distintos, pensamos distinto, creemos distinto, esa es la gracia y una realidad, pero logra usted en su escrito y pensamiento, dimensionar al ser humano como iguales en nuestra relaciones sociales y humanas. Ojalá este país dividido en extremos irracionales, que va perdiendo la oportunidad de escucharse, que solo piensa en ganar o perder, que anula el entendimiento entre distintos, que está destruyendo su mayor riqueza que es su diversidad cultural y de pensamiento, reflexionara sobre sus oportunas y sinceras palabras. Estoy seguro que mucho bien le habrá hecho usted al país, aunque yo piense que el sistema de salud no es el mejor, ni funciona pensando en los ciudadanos, pero esa no es la cuestión aquí. La cuestión aquí es expresarle mis respetos y desearle bienestar.
Atentamente
Luis.

RECOMENZAR dijo...

Me gusta tu blog y la opiniones. Volveré durante el verano saludos desde Miami

Dora Elena Fino Sandoval dijo...

Estoy emocionada leyendo la resolucion 3280, ver al las personas, ver seres humanos ver un enfoque de desarollo humano,de derecho a la salud, que avance!, avances que se ven en numeros, avances en numeros con rostros humanos. Gracias

Unknown dijo...

Por aquí le dejamos nuestro perfil, agradeciendo siempre lo que hizo por el sector salud.

“Inquietud porque el halago puede ser intimidatorio y el aplauso es corruptor”. Alejandro Gaviria Uribe
Por: Andrea Ochoa Restrepo
elpulso@sanvicentefundacion.com
http://www.periodicoelpulso.com/agosto_2018/generales-2.html


" Siempre he creído que uno se defiende más fácil de las críticas que de los elogios”. Con una expresión sincera y mirada recta, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, habla espontáneamente y con voz fuerte, sin esconder afanes, en el anochecer del 18 de julio del presente año, esta vez no para enfrentar la feroz y usual crítica de la opinión pública, sino a un auditorios de aproximadamente 100 médicos de la Academia de Medicina de Antioquia que le agradecía con el galardón al personaje del año del departamento.

Ha sabido vivir bajo la zozobra de un cáncer, pero también desempeñarse en una democracia mediatizada: “Vivimos un mundo extraño, donde los que trabajan son mitificados y los que critican son exaltados, el dedo acusador tiene más prestigio en estos momentos que la mano laboriosa” frase que se acomoda al mundo de un funcionario que está siempre bajo el dedo acusador por la profunda crisis de salud que ha atravesado el país y a quien le tocó laborar en los años más difíciles de sector. La ingeniería civil lo llevó al terreno de la economía y acabó llegando al Ministerio de Salud, rodeado de médicos que no le presagiaban más de dos meses en la cartera, cinco años después es el ministro más duradero de la historia.
Para sus amigos es un hombre empático pero frio, un hombre que se extiende al hablar, de corazón sensible y humano. De constantes reflexiones de las cuales una lo define tanto en su labor pública como académica “la complejidad de todo”. Muchos de sus colegas maestros se burlaban porque: Alejandro no era capaz de dar un discurso sin decir la palabra complejidad.

Para el ministro los problemas del sistema de salud son muchos. “Portentosos. Algunos en vía de solución. Otros crónicos, manejables, pero no curables plenamente”.

Fue entre debates y fuertes enfrentamientos que promovió el derecho a la vida digna y por tanto a la muerte digna, vino con ello la eutanasia en tiempo de pensamientos vanguardistas. Considera que las labores de los funcionarios son siempre incompletas, parciales, inacabadas: “Siempre defraudaremos a alguien. Siempre, esa es la naturaleza de la democracia, habrá expectativas frustradas. Promesas incumplidas. Asuntos sin resolver” así lo narra Gaviria.

Según Gaviria: “una transformación reciente del sector es que históricamente hemos sido adversos a la cooperación, dados al conflicto, a una pugnacidad instintiva, convertida casi en norma de comportamiento. Aprendimos, con los años, con una destreza perversa, digámoslo así, a disfrazar el interés individual de bienestar general. Por mucho tiempo vimos a los otros agentes como adversarios. El sector solo se une, solía decir en mis tardes de desespero (y desamparo), para pedirle plata al gobierno”.

Alejandro Gaviria percibe que el sector parece estar aprendiendo a cooperar. Ya no todo se concibe como un conflicto, y deja un mensaje claro de sus convencimientos: “En Colombia ya existen varios sistemas sin EPS, basados en pagadores únicos estatales, el Magisterio, las Fuerzas Armadas y el Inpec. Todos funcionan peor (tienen más quejas por afiliado) que el sistema general”.

Ruiz_Senior dijo...

Mala fe a raudales. Si no se contara Venezuela, el promedio colombiano sería inferior a la media. Y claro que si se considera la educación "terciaria" Colombia avanza muchísimo, ¡pronto será como Cuba!