domingo, mayo 06, 2018

Un recuerdo

Ocurrió hace ya mucho tiempo. Tenía yo catorce o quince años. La edad de la retentiva, de las impresiones indelebles. Eran los primeros días del mes de diciembre, un sábado en la noche. Había ido a cine con mi hermano Pascual al Centro Comercial Oviedo en Medellín. Fuimos caminando, uno al lado del otro, silenciosos, inmersos en la cavilaciones tristes de los adolescentes. No recuerdo mucho más. Ni siquiera el nombre de película.

Pero un incidente, una pequeña anécdota me quedó grabada para siempre. Al final de la proyección, en el momento de los créditos, alguien hizo estallar una papeleta al interior de la sala. Hubo una pequeña conmoción. Algunos gritos y risas de celebración. Muchos salieron corriendo. Nosotros no.  Esperamos un rato y salimos tranquilos, resignados. Era evidente que se trataba de una chanza de mal gusto. Las risas venían precisamente de allí, de un grupito de aspirantes a vándalos que celebraban ruidosamente su fechoría.

Mientras salíamos de la sala, en medio de la confusión, escuché que un señor ya entrado en años, le decía, en un acento extranjero (italiano en mi memoria, pero la memoria inventa lo que no sabe), a un niño que llevaba de su mano: “esta sala está llena de idiotas”. Recuerdo la frase con toda su fuerza y precisión. Implacable. Certera e inolvidable ya puedo decir.

Ayer en la noche, después de pasar un tiempo (perdido) en las redes sociales, en medio del fanatismo político, del intercambio de imprecaciones y noticias falsas, de la ferocidad verbal y la ausencia absoluta de ironía e introspección, recordé, por cuenta de los atajos impredecibles de la memoria, esa frase, esa protesta precisa, necesaria y urgente, “esta sala está llena de idiotas”.

8 comentarios:

Juan Felipe Santos Marquez dijo...

Alejandro muy cierto. Quisiera preguntarte dos cosas como economista me gustaria saber tu opinion de politicas como la de educacion gratuita y segundo como ministro me gustaria saber cuales crees tu son los gran retos para el siguiente ministro. Abrazos.

Alejandro Gaviria dijo...

Juan Felipe:

Aquí resumo los retos por venir.

Sobre educación gratuita (superior en este caso), yo defiendo la focalización: gratuita solo para quienes no pueden pagar. Quienes pueden hacerlo deberían contribuir.

Miguel Barrios Payares dijo...

Señor Alejandro:

Buen recuerdo.
Estos tiempos de agitación política, de sala llena de idiotas, está por pasar, dos más y listo. La cuestión, mucho peor a mi modo de ver, es que los mismos seguirán (seguiremos) ahí pegados a la pantalla en un letargo producido por la incertidumbre de los tiempos.
Saludos.

Juan Felipe Santos Marquez dijo...

Alejandro muchas gracias que buen resumen! me parecio muy interesante y pertinente para el debate politico actual, en especial tu posicion con respecto al incrementalismo, muy bueno, gracias.

Iliana Curiel dijo...

Gracias por tu relato, me quedó sonando la Frase: “esta sala está llena de idiotas” jejeje Poderoso! Si lo llevamos a la saturación política en la que estamos, podríamos pensar en las dos grandes definiciones de la RAE: El engreído sin fundamento para ello y el que carece de toda instrucción. (el que habla y el que escucha). Y entonces pienso que no quiero estar en ninguno de los dos bandos, irónicamente hay veces que lo más inteligente es "hacerse" el tonto o idiota (mientras actuamos).

Dr. Diego Blanco dijo...

Gracias por tu reflexión Alejandro.
En realidad, cada vez más, tenemos salas (ahora también "virtuales") llenas de idiotas.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Fracasomanía.

Silvia Duran Casas dijo...

Un ministro que aporta desde su singularidad y experiencia de salud-enfermedad, el compromiso con la construcción de una salud pública.