sábado, febrero 18, 2006

El poeta del lugar común

Uno creería que los poetas odian las opiniones corrientes y los lugares comunes; que desconfían de la uniformidad de pensamiento; que aman lo recóndito, tanto en el mundo natural como en el intelectual. Pero uno muchas veces se equivoca. Esta semana el poeta William Ospina intentó, en su columna de la revista Cromos, una apasionada defensa de los lugares comunes: “¿Por qué los desvela tanto”, escribió “…que tantos y tantos intelectuales preocupados por el país denuncien los males de Colombia y repitan con frecuencia algunos lugares comunes que, como decía Borges, casi nunca contienen errores? Los lugares comunes muy a menudo son lo que el común de la gente advierte. Pero estos señores no pueden verlo”.

Tanto la pregunta inicial como la frase final estaban dirigidas contra Eduardo Posada Carbo y contra este columnista: los objetos de la diatriba del poeta y los sujetos de su juicio moral. “No es mi propósito tratar de abrirles los ojos a estos señores que tapan el sol con las manos, sino señalar qué curioso es que no sean capaces de ver lo que aquí ve todo el que tenga corazón”. Esto es, nuestra reticencia a aceptar los lugares comunes (a suscribir las opiniones corrientes) es tomada por el poeta como prueba de una falencia moral: de la falta de corazón o de la existencia de intenciones torcidas. “Estos profesores ven en cambio a simple vista lo que el resto de la sociedad no consigue ver”. No por miopes, diría Ospina, instalado en su trono de inquisidor moral, sino por malos. O por indiferentes. O por malintencionados.

Ospina parece convencido de la perversidad de sus adversarios. Aunque uno podría cuestionar su presteza, tan propia de algunos intelectuales, a descalificar moralmente sus antagonistas, mi punto es otro: la sinceridad moral no puede sustituir a la seriedad intelectual. Es un error suponer que quienes se preocupan genuinamente y muestran una empatía natural (los que tienen corazón) no pueden estar equivocados. No pretendo cuestionar la bondad de Ospina pero no creo que la misma le otorgue la razón. O, al menos, no inmediatamente. En particular cuando sus argumentos están construidos sobre bases tan deleznables como la infalibilidad de los lugares comunes: “esas verdades evidentes como montañas”.

No sé si Ospina lo habrá leído pero no está de más volver a citar a Chamfort. “Se puede estar seguro de que cualquier idea aceptada, cualquier noción recibida, será una idiotez puesto que ha sido capaz de atraer a la mayoría”. Con frecuencia, “esas verdades como montañas que todo el mundo sabe” (no me cuadra eso de “saber una montaña” pero hasta los poetas tienen derecho a mezclar metáforas) no son más que espejismos, opiniones sin asidero hechas de prejuicios y simplificaciones. Por desgracia la fiebre moralista de Ospina (el hombre bueno es la medida de los cosas) parece conducirlo hacia el peligroso destino del populismo intelectual, el mismo del que tanto ha denigrado a propósito de la tendencia oficial, igualmente equivocada, de confundir la opinión de las mayorías con la verdad revelada.

En últimas, creo que estamos estancados en un debate irresoluble. Pero creo también que deberíamos aceptar que, en paralelo a nuestras muchas tragedias e injusticias, hemos experimentado algún un progreso real. Y que no es negando lo segundo como compondremos lo primero. En palabras de Joseph Brodsky, un poeta que unía a su integridad moral su desprecio por los lugares comunes: “no importa que tan sustancial sea cualquier progreso, éticamente siempre será insignificante, porque siempre existirán algunos –así sea uno solo– que no se beneficien del mismo”.

38 comentarios:

Jaime Ruiz dijo...

Por el amor de Dios: a mí me produce mucha impresión el descaro con que miente William Ospina. Sabe que miente, y más allá de que pueda haber alguien que realmente obre engañado, eso no resulta baladí. El argumento con que afirma que la UP era un partido pacífico es que los mataron porque estaban inermes. ¿Cómo no se le habrá ocurrido al abogado de Lucky Luciano? Cualquiera que conozca siquiera por encima la historia del Partido Comunista sabe que las FARC obedecían a ese partido hasta el final de ese periodo. Hay muchos testimonios claros de dirigentes del PC reconociendo que "combinaban todas las formas de lucha". ¿Cómo puede ahora venir alguien a decir que esa gente no era cómplice de las FARC si ahora mismo el PC se niega a condenar los secuestros?

La otra mentira es aún más repugnante: la de que la pobreza demuestra lo mal gobernado que ha estado el país. Es algo que se encuentra a todas horas, y lo primero que uno se pregunta es si hay otra causa de la pobreza que el despilfarro continuo del Estado en pagarle viajes y todo tipo de prebendas a Ospina y a varios cientos de personajes como él. Óscar Collazos es el más enérgico enemigo del gobierno, pero no vacila en irse a Madrid, invitado por la embajadora, a discutir acerca de la percepción que tienen los europeos de Colombia. Lo mismo que María Jimena Duzán.

Eso tan evidente de la pobreza y la mala gestión es válido en todas las épocas y en todos los países y no demuestra nada. Para mí el peor aspecto de esa mala gestión es el poder que se concede a personas que trabajan para destruir la democracia, como las poderosas huestes del sindicalismo estatal, es decir, del Partido Comunista. Porque es que todos esos testigos de la "inequidad" (como dicen) son partidarios del régimen cubano. ¿Es que ese régimen, asentado en un país que sí era rico y favorecido durante décadas por los soviéticos con cantidades semejantes a todo el plan Colombia cada año, sí ha resuelto siquiera la pobreza?

Pero no hay problema: mientras que unos prosperan y esperan alcanzar alguna embajadita vitalicia en Europa gracias a las castraciones pedagógicas y al fútbol craneal, los demás sólo están interesados en mostrar que tienen buenos modales. ¿Cómo no van a prosperar los primeros? Creo que no hay realmente otra causa.
El señor Gaviria los convierte a todos en excelentes personas, avala sus mentiras y reduce la discusión a una cuestión completamente accesoria, como es la de la verdad que puede haber en el lugar común.

Si fuera por la gente común, su nivel de percepción de la realidad es en Colombia bastante parecida a la de los países civilizados. Es que cuando se ve a alguien cabalgando a otro el sentido común dice que eso debe cesar, y de los dos que forman el fenómeno hay uno que está de acuerdo y otro que no. Todo el problema es el adoctrinamiento en percepciones paranoicas que a fin de cuentas parece el único sentido de la "educación" "superior" en Colombia. La discusión sobre el TLC, o esa idea tan típica de que a la gente le deben dar un empleo según lo que ha estudiado más allá de la utilidad de ese empleo, son simples manifestaciones de ese conflicto.

Rubén Avendaño dijo...

La altura de una discusión como ésta depende, de alguna manera, de su extensión y creo que este artículo la alargó innecesariamente y de paso le bajó el nivel. Los argumentos ya habían sido lanzados y sus respuestas también. Al final del interesante debate, en forma extemporánea, apareció el artículo de William Ospina, con argumentos peregrinos, otros ya debatidos y temas ya resueltos, pero con deseo de polemizar y ánimo de pelear(no de debatir). Una pequeña nota al final de su artículo de hoy hubiese sido suficiente: “Al Poeta del Lugar Común (oda a William Ospina)” seguida de la magnífica cita de Brodsky al final y punto. Una discusión de altura no puede darse porque alguien sin argumentos, pero con parlante, se encarama en la misma, lanzando insultos. En otras palabras Alejandro, al poeta no le cobramos por pelear sin argumentos, sino a usted por responderle. Nos quedó debiendo el artículo de hoy.

Julio Carrizosa Umaña dijo...

Posada y Ruiz se sienten seguros en su posición de ganadores, poseedores de la verdad. Asi como es necesario criticar a los mamertos es imprescindible hacer ver las debilidades de quienes consideran que todo lo que se ha hecho esta bien solo para protegerse a si mismos y a sus familias.Pienso que todos los que hemos estado en alguna posición de poder durante estos años tenemos que reconocer que hubiera sido posible hacer más de lo que se hizo y que la situación actual es el resultado de fallas y aciertos de los que dirigimos algo y de nuestros antecesores. Lo peor que puede pasar es que los que hemos ganado algo no aceptemos nuestra responsabilidad intelectual y sigamos repitiendo dogmatismos e insultos sin aceptar que para mejorar el país es necesario reflexionar sobre sus características y dejar atras superficialidades y simplismos.

Anónimo dijo...

Para empezar yo me pregunto: cual es la seriedad intelectual a la que se refiere Gaviria?

En lo que a mi respecta, creo que el articulo del poeta, y es de aplaudir que esta vez Alejandro no le haya impuesto comillas al titulo, no esta tan mal sutentado como lo pretende hacer parecer Gaviria pegandose casi exclusivamente de la metafora para castigar a su contradictor.
Las citas, (como ya lo sufri en carne propia), que utiliza Gaviria, son la mayor parte del tiempo arbitrarias y buscan un efectismo para demeritar el discurso del contradictor, Ospina en este caso; seria adecuado que Alejandro proporcionara un enlace al texto de Ospina para observar esto claramente. Claro que el poeta es sensible, y su optica no es la del economista ni la del ingeniero; pero creo que Alejandro se equivoca al llamarlo inquisidor moral cuando él mismo se propone como ejemplo de "seriedad intelectual"; lo que si me parecio bajisimo es juzgar un texto a partir de una metafora, ademas mal entendida y peor explicada, dice Gaviria: "Con frecuencia, “esas verdades como montañas que todo el mundo sabe” (no me cuadra eso de “saber una montaña” pero hasta los poetas tienen derecho a mezclar metáforas)no son más que espejismos, opiniones sin asidero hechas de prejuicios y simplificaciones."
No voy a juzgar aqui la validez de la afirmacion sobre los lugares comunes y su veracidad o falsedad, ya que me parece que el aforismo de Chamfort es igualmente reversible y por lo tanto falible; noto solo que Gaviria al analizar la metafora se pierde un poco al creer que lo que se sabe es "las montañas", y no lo importante de la frase que es "las verdades"; ya que solo la verdad es susceptible de ser sabida, el resto es metafora, y no "mezcla de metaforas" como cree Gaviria. Pareciese que me voy por los cerros de Ubeda, pero la escencia de la columna esta en ese detalle; en la interpretacion maliciosa para desligitimar al contradictor; de ahi frases como : "En particular cuando sus argumentos están construidos sobre bases tan deleznables como la infalibilidad de los lugares comunes: “esas verdades evidentes como montañas”. Al leer el articulo de Ospina, es evidente que esta afirmacion es falsa; y no quiero decir que comparto las afirmaciones de Ospina, pero tampoco confio en una columna basada en la aversion a una metafora.
Un consejo para terminar: Las columnas de Leon Valencia y de Hector Rincon de esta semana, quizas algo bueno salga de ahi.

Mauricio Rodriguez
mauri1@free.fr

autopilot dijo...

Gaviria: creo—y espero—que en el fondo entienda usted que la fiebre moral de Ospina es nada más que eso: un simpático trance de alguien aturdido por altibajos de lucidez. Bien por las puntadas venenosas. Es placentero ver esos picos de ironía en la prensa nacional. Ospina no es un mediocre y usted lo sabe, y, aunque a veces nos irrite con su verborrea, es de los pocos letrados que, a pesar de las salidas en falso, ha logrado rescatar muchos aspectos históricos claves para descifrar la situación actual.

el lobo feroz dijo...

Yo comparto con Avendaño la sensación de que esta semana no hubo columna del señor Gaviria y que nos la queda debiendo (de pronto una columna virtual en su blog no estaría mal). Y tengo que decir, además, que la actitud pendenciera no le queda muy bien, pero claro, hasta los más sesudos analistas del país están en su derecho de dejarse arrastrar por sus peores pasiones y la de pelear hasta decir la última palabra es una de ellas (eso sí, espero que no haya una respuesta de Ospina esta semana).

Por otro lado, también estoy de acuerdo en el usuario anónimo en que el señor Gaviria parece no haber entendido la metáfora, pero no me atrevería a endilgarle mala fe. Espero no equivocarme.

Por último, veo con preocupación que hay dos entradas eliminadas por el autor, lo que espero que no sea una muestra de censura de este espacio y que se haya hecho sólo para eliminar comentarios con algún tipo de contenido ofensivo. Pero sí le sugeriría a Alejandro que, cuando lo hiciera, anotara brevemente la causa de la eliminación. Así todos nos quedaríamos más tranquilos. O ¿será que yo fui el único que se preocupó?

Adán dijo...

No. No fue el único. Mi temor radica en que se nos aburra, pues pese a todo, se me hace un gesto corajudo montar un blog para debatir puntos de vista que, tradicionalmente, son de una sola vía, axiomáticos. Aun así, el asedio de la duda causada por distintos factores, desde el desacierto propio hasta la poca altura intelectual o moral de los que participan en el debate, debe ser permanente. Mil veces mejor que mantenga la tribuna a que no.

Alejandro Gaviria dijo...

Jaime: no me gusta partir de la perversidad del otro. Creo que este debe ser un dialogo entre iguales morales (un punto que Mauricio parece pasar por alto). Si creyera que mis antagonistas son malintencionados o perversos, no podría argumentar y me limitaría a denunciar. Su tendencia a suponer que los otros son deliberadamente engañosos se me parece bastante a la de Ospina.

Mauricio: ¿Cómo se define una cita arbitraria? La de Chamfort iba directamente al punto. La de Brodsky es oblicua, elegante. Una demostración que se puede ser solidario sin caer en la indignación moral. Sobre la metáfora mezclada: le sugiero que lea la frase completa. Ospina sabe y ve las verdades y las montañas: prosa de tercer semestre. Este, sin embargo, era un punto menor. Estaba entre paréntesis en la columna.

Julio: Nunca intenté ser Panglossiano. No hable del mejor de los mundos posibles. Si lee mis columnas anteriores, muchas han intentado señalar errores.

Rubén y Lobo Feroz: yo también estoy cansado del debate. Pero creí necesario recalcar que este no era una pugna entre buenos y malos.

Lobo Feroz: yo no he censurado ningún artículo. Los artículos fueron retirados por los mismos comentaristas arrepentidos. No se preocupe que este es un espacio libre.

Adán: Where are you?

Alejandro Gaviria dijo...

Ok. Adán. Bienvenido de nuevo.

Helena de la Torre dijo...

Si hubiera sabido a tiempo de este blog, echo el rollo aquí. Igual ya envié la carta a El Espectador, aunque ni idea si la publiquen, por lo larga. Espero que aquí aguanten. El tema me desvela.
********
Señor director:
Muy interesante el debate que ha surgido en las páginas editoriales de su semanario sobre “quién ve y quién no ve el problema de la pobreza en Colombia”, para decirlo en pocas palabras. La discusión involucra a varios formadores de opinión en distintos medios, pero en lo fundamental al columnista de El Espectador, ingeniero y economista Alejandro Gaviria, y al poeta y columnista de Cromos, William Ospina. Sobre el tema se pronunciaron nuevamente la semana pasada (edición del 19 de febrero) el propio Gaviria, y el lector Ignacio Escobar Uribe en carta dirigida a El Espectador. Según el poeta Ospina y el lector Escobar Uribe, Gaviria no ve la pobreza por andar distraído con las cifras. Según este último, Ospina la ve tan bien que no hace más que repetir lo que todos ya sabemos y vemos a diario, lo cual le impide notar, desde una perspectiva de más largo plazo, los avances en ese campo, por pequeños que sean.
El asunto es bastante simple. La pobreza en Colombia es un fenómeno tan generalizado que todos la vemos (en los semáforos, en los cerros, en los sitios turísticos, en las urbanizaciones piratas, en los campos…) y cerca de la mitad de la población la siente a diario en carne propia. Así que tanto el panorama visible como las gélidas cifras reflejan una misma realidad general que, en principio, nadie controvierte. Ahí está, pegándonos en la cara todos los días.
El punto de fondo entonces tiene que ver con una actitud frente a la realidad: nos podemos quedar repitiendo lo obvio --estamos atrapados en el “túnel” de la pobreza, con sus respectivos culpables-- o nos ponemos a mirar si hay aunque sea una ínfima ranura que nos permita ver la luz al final de ese túnel. Obviamente, por su formación –o deformación— profesional de ingeniero y economista, a Gaviria le corresponderá buscar la ranura y mirar por dónde se puede seguir rompiendo para que cada vez entre más luz y se haga más grande como para que permita salir, aunque también deberá revelar los obstáculos y los peligros. Pero insistirá en seguir raspando con la lima de su cortaúñas, poniendo a un lado por el momento las angustias de los atrapados. Entre tanto el poeta Ospina, por su sensibilidad y su oficio, se comprometerá a relatar los miedos y las miserias de las víctimas —una veta poética inagotable--, lo que le hace descuidar las posibilidades de salir de la trampa.
Un ejemplo final, aportado por el señor Escobar Uribe, quien afirma en su carta que la tasa de desempleo en Colombia asciende al 15%. Eso era cierto hace cuatro años, pero hoy en día se ha reducido casi al 10%. ¿Sabe el lector el esfuerzo que cuesta lograr esa reducción? Probablemente no, y tampoco lo descresta mucho, porque seguramente lo que a él le impresiona más es que todavía hay un 10% de la población económicamente activa que sigue desempleada. Desde su óptica, Gaviria en cambio asignará a esos 5 puntos porcentuales el valor que corresponde al esfuerzo realizado por reducir el desempleo. Otros –muchos-- sostendrán que esos cinco puntos no valen nada porque el Dane manipula las estadísticas y no se le puede creer: “no es sino ver a tanto pobre en la calle”, dirán. Y así seguiremos, ad infinitum.
Cordialmente,
Helena de la Torre

Adán dijo...

Doña Elena:

Entonces pongámonos la pulserita y salgamos gritando ¡Colombia, la berraquera! (Siga creyendo que de cada 10 personas en capacidad laboral 9 tienen empleo. Aválelo. Pregónelo, siga...)

Jaime Ruiz dijo...

Señor Gaviria, voy a comentar un párrafo de su columna porque ya decía de Ospina lo mismo que en su último comentario:

Ospina parece convencido de la perversidad de sus adversarios. Aunque uno podría cuestionar su presteza, tan propia de algunos intelectuales, a descalificar moralmente sus antagonistas, mi punto es otro: la sinceridad moral no puede sustituir a la seriedad intelectual.

En efecto, lo que pasa es que la ligereza con que se conceden todas las virtudes morales al adversario, cuando las mentiras son tan clamorosas y el contexto de la industria de la muerte que se intenta proteger es tan nítido, es la peor falta de seriedad intelectual. La afirmación, si quiere (se trata de cientos de miles de asesinatos, no de elegantes silogismos universitarios), sería cierta con respecto a mí, no con respecto a Ospina, que como mucho les ha atribuido a usted y a Posada el ser defensores de oficio del Frente Nacional. La perversidad, según él y sus discípulos, está en el capital financiero internacional, no hay que perder tiempo atribuyéndosela a sus pobres lacayos.

En otras palabras, ante la evidencia de las mentiras es más cómodo concederle las mejores intenciones al interlocutor y reducirlo todo a problemas psicológicos. Pero ¿es eso seriedad intelectual?

Voy a copiar una frase de la mentada columna de Ospina:

¿No es Colombia el único país de América donde ha sido exterminado en las calles todo un partido político, acusado por sus asesinos de ser partidario de la violencia, aunque ese mismo holocausto fuera la prueba de su vocación de paz y de su inermidad?

Aquí se está ante el problema de si existió alguna vez una relación entre el Partido Comunista y las FARC, de si las FARC secuestraban y mataban gente en tiempos de la UP, de si a los de la UP los mataron los sicarios de los Castaño Gil porque las FARC secuestraron y mataron a su padre por rivalidades en el negocio del narcotráfico (sí, con complicidades de militares y policías porque es el país de personajes de la moralidad de todos los intelectuales mamertos). Ese honrado e ingenuo poeta utiliza ese recurso para descalificar la democracia y legitimar a los asesinos. Señor Gaviria: ¿qué cree que motiva a William Ospina a afirmar que la UP no tenía relación con "la violencia"?

Claro, usted ya respondió: bastaría con que usted dijera que en efecto la UP era un frente "de masas" del Partido Comunista, que la mayoría de los asesinados pertenecían a ese partido, que ese partido aun hoy se niega a condenar los secuestros, etc., para que lo señalaran como paramilitar, como encubridor de los asesinos, como probable determinador de algún asesinato, etc. La seriedad intelectual consiste en conceder por (comprensible) desidia y eso sí, no poner en duda la calidad moral del interlocutor, cosa que es de mal tono.

Señor Gaviria: en Colombia sufren esclavitud cientos de miles de personas y en la última década han sido asesinadas varias decenas de miles a manos del servicio doméstico armado de esos intelectuales. Si usted comprendiera la absoluta indigencia intelectual de las personas que cometen esos crímenes tal vez llegara a darse cuenta de que en realidad son otras víctimas, que sus crueldades son el resultado de estar en una guerra cuyo sentido está en la trama de mentiras que construyen charlatanes sin escrúpulos como ese poeta (pero son casi todos los intelectuales colombianos).

¿Cómo es que Ospina afirma con tanta convicción algo tan escandalosamente falso? Inverosímil, ese gran pensador, esa versión de Berlin o de Tocqueville en el trópico no se ha enterado de lo que cualquier lector de periódicos sabe. ¿Cómo ocurre tal cosa? Fácil, él y varios cientos de doctores de lo más prestigioso y de lo más abrumadoramente subvencionado sufren un problema psicológico, el síndrome de Gaviria.

Señor Gaviria: usted cree que es testigo de un drama de violencia verbal pero en realidad es protagonista de algo mucho más obsceno, de un espectáculo de indolencia. Y el día que se dé cuenta se va a sentir muy mal.

Alcontrario dijo...

Señores: lo bueno, si breve, dos veces bueno. A lo mejor alguno se da por aludido...

Helena dijo...

Reitero mis disculpas por la extensión.
Adán:
No estoy haciendo profesión de fe, pues en materia de política soy agnóstica. Tampoco estoy en capacidad de establecer si las estadísticas del Dane sobre empleo son de fiar o no. Lo sí me atrevo a afirmar es que mientras que a mí me parecería excelente que el desempleo se hubiera reducido en cinco puntos porcentuales (asumamos, en gracia de discusión, que es cierto), usted muy probablemente lo consideraría un hecho fatal porque tendría que reconocérselo a un gobierno al que desdeña y aborrece. Sus razones tendrá, pero ese es otro cuento.

Anónimo dijo...

A la hora del té el debate se basa en la disposición de cada uno por encarar, desde su posición como intelectuales, la política necesaria para salir de la pobreza. Ya que la polítca es tan incierta, mi única conclusión es que el ser humano es cruel por naturaleza y Gaviria prefiere "convivir" con esa realidad que soñar con la dignificación de la humanidad.

Julio Carrizosa Umaña dijo...

Alejandro: yo leo sus columnas y estoy de acuerdo con casi todas, por eso al encontrar la defensa de Posada y el ataque contra Laura me atrevi a entrar a este estupendo blog en donde están apareciendo todas las razones y argumentos que han llevado al país a donde está.
Ya que segun algunos a la UP había que exterminarla por ser comunista y tener amigos en las FARC, cabría una pregunta más profunda, por que mataron a cuatro candidatos presidenciales y quien ordeno su muerte?. Pero, como eso nunca lo sabremos, me contento con pedir a todos que tengan paciencia y continuen manifestando sus odios y amores por escrito. Pasar de las balas a los blogs ya es un avance significativo.

Adán dijo...

Doña Helena (ahora con hache):

Me parecería muy imprudente de mi parte interpretar como un hecho el sentimiento que la anima hacia este gobierno, o hacia cualquier otro, no faltaba más. Eso lo sabe usted y no me aventuraría en tales terrenos.

Lo que digo (ya lo había dicho antes, y no solo yo), es que es iluso, inexacto, maníqueo, completamente demostrable, que no es esa la tasa de desempleo real de nuestro país. Y que es irresponsable repetir la versión. No es nada personal. Es un compromiso con la verdad, no "en gracia de discusión".

Gracias por su atención.

Jaime Ruiz dijo...

¿Ven? Ahora "según algunos" a la UP habría que exterminarla por ser comunistas y tener amigos en las FARC. Sencillamente es lo que entiende ese sector social que prospera gracias a los secuestros y masacres cuando se repite lo que decía en esos años el fundador del MOIR. Es de lo más típico, y como nadie va a dudar de la escrupulosa honradez de quienes propagan tan noble principio, sencillamente es la verdad admitida.

Lo que hay detrás de lo que dice ese señor Carrizosa es esto: los partidos elegidos por la historia tienen derecho a secuestrar y matar gente y a comerciar con drogas ilegales, si alguien se resiste o hace competencia, ése es un criminal que merece ser secuestrado y asesinado y justifica los actos justicieros ilegales previos de esos partidos, y si alguien décadas después registra el simple hecho de que en un país en que habita toda clase de malhechores es casi inevitable que los miembros más expuestos de ese partido caigan a manos de las bandas rivales o de asesinos a sueldo contratados por las víctimas de esa justicia, esa persona es responsable de esos hechos remotos.

Mi punto, y me parece de una discreción impropia por parte del señor Gaviria no contestar, es que detrás del supuesto exterminio de un partido, que se atribuye a las opciones políticas distintas a ese partido por mucho que se demuestre hasta la saciedad que fue obra de los rivales de ese partido en el narcotráfico y consecuencia de crímenes igualmente monstruosos, ese mito, digo, es el principal elemento legitimador de los secuestros y masacres actuales. Y esa legitimación es lo que los permite, dada la indigencia intelectual y económica de quienes los cometen.

Es que basta leer por ejemplo a Víctor Paz Otero para comprobar que la guerrilla surge sencillamente de esa izquierda y en realidad siguen siendo lo mismo: sólo que los doctores como ese señor Carrizosa tienen niños remotos que les aseguran la pensión temprana y los sueldos del primer mundo.

Pero vamos a seguir con esa idea de que se trata de algo deliberadamente falso, cosa prohibida por el buen tono del señor Gaviria. ¿Desea este señor Carrizosa que las FARC se acojan a la Ley de Justicia y Paz y dejen de matar y de morir y de pretender imponer cosas a la sociedad? Claro que no: desea que sigan matando hasta imponer buenos puestos para los justicieros. Es sencillamente el programa de toda la izquierda colombiana. Pero esas personas que desean sacar provecho de los crímenes, que se entusiasmaron cuando el Estado se rindió en 1998, no tienen el menor reparo en señalar como probables asesinos ("¿por qué mataron a cuatro candidatos presidenciales y quien ordenó su muerte?") a quienes les discuten tan amables pretensiones. ¿Es o no falsa, consciente y resueltamente falsa, la percepción de que la gente en Colombia se está matando por determinadas opiniones políticas? Es claramente una forma cínica de obrar, como el violador que propone a su víctima "dejemos ya los forcejeos y arañazos, amémonos". La gente en las regiones apartadas no empezó a pelearse por querer vivir según Hobbes o según Rousseau, sino que recibieron la visita de los doctores y después de su guardia y empezaron a pagar la vacuna y a entregar a los hijos: se trata simplemente de una agresión de gente poderosa que aspiraba y sigue aspirando a monopolizar el poder y para eso hace la revolución. Mientras eso, y las mentiras que lo encubren, no se vea como el verdadero crimen, "la madre de todos los crímenes", no habrá paz, porque para rentabilizar la muerte siempre hay gente dispuesta en un país tan lleno de montes y selvas.

Pero no, son apasionamientos míos, la mentira y la mala fe no existen, a veces parece que existieran pero sólo se trata del síndrome de Gaviria.

(Y yo no pido excusas por la extensión: a nadie lo obligan a leer.)

Anónimo dijo...

La cita de Chamfort corresponde en realidad a una idea de Horacio: "si yo pienso una cosa y el pueblo también, entonces la idea no es buena". Aplica para Uribe.
NRC

Alejandro Gaviria dijo...

Jaime:
No es discreción sino aburrimiento. Simplemente no creo que los intelectuales de izquierda sean mandaderos a sueldo de los asesinos. Podría aceptar que el clima intelectual imperante en Colombia ha propiciado la impunidad pero, de nuevo, no creo que todo se trate de una gran conspiración de esa nueva CIA que ud. insiste en inventar (la “Central Ideológica de los Asesinos”).

el lobo feroz dijo...

Lo que sí me parece absolutamente obsceno es atreverse a hablar del "supuesto exterminio de un partido". Eso se llama negar la historia. Pero qué se puede esperar de alguien que se atreve, igualmente a equiparar a toda la izquierda con una parranda de asesinos y secuestradores. A punta de descalificaciones sí nos vamos a joder.

Claudia Scognamiglio dijo...

Buscando descubrir cual es la propuesta de la izquierda colombiana me dediqué a escudriñar algunas paginas en Internet. En la del Polo, me encontré lo siguiente:

"(…)Son entonces tres los elementos de nuestra caracterización de la IZQUIERDA DEMOCRATICA:

1º.Transformaciones radicales de Nueva Democracia .Sin ninguna condescendencia con el neoliberalismo.

2º.Lucha Política. Excluimos la lucha armada. Solución política para el conflicto armado.

3º.Estado democrático y pluralista. Pluripartidismo en el marco de la Constitución.

Y esta es nuestra propuesta para el POLO DEMOCRATICO INDEPENDIENTE".


Supongo que no puede a ver una triada más vaga y confusa que la anterior. Sobre lo de una nueva democracia, creo que se debe tratar de la democracia demagógica y burocrática propugnada por Chávez en el vecino país, lo anterior en vista de que en la misma pagina sus autores señalan que: " Lo que mas nos satisface de toda la América Latina es la propuesta de la República Bolivariana de Venezuela" Extraña idea para una nueva democracia. Sobre este punto, ayer en el canal capital, la ex senadora Piedad Cordoba manifestó abiertamente su chavismo y señaló que como era posible que en Venezuela la gasolina fuera 20 veces más barata que en Colombia, pues señora, es mas barata primero porque tienen para echar al cielo y segundo porqué la subisidian. Ni me quiero imaginar las consecuencias fiscales y de toda índole que le acarrearia al pais la idea de subsidiar a esos niveles la gasolina que consumimos.


Por otro lado señalan que "excluyen la lucha armada", además de la extraña redacción, dicha propuesta supongo que nos llevará a un nuevo Caguan, o en el peor de los casos a un cogobierno con sus copartidarios en armas.


El tercer punto creo que es tan general que podría pertenecer a cualquier partido salvo al partido comunista estilo chino o soviético.


Pasando a otra página, encontré en la del precandidato Gaviria el siguiente lineamiento para la politica internacional: "Estimularemos las relaciones con diferentes países de Latinoamérica y el Caribe, la Unión Europea, África y los países del Pacífico; apoyaremos el proceso de integración alternativa de las Américas vinculado a la Comunidad Suramericana de Naciones y el proceso de cambio que se viene gestando en diferentes países de la región." Al leer con detenimiento uno se da cuenta de que, curiosamente, Estados Unidos no se encuentra entre los paises con los cuales se piensa tener relaciones, me imagino que piensan sustituirlo con Venezuela y sus petrodólares. Igualmente, Gaviria debe estar pensando en el fuerte mercado africano para los productos colombianos: café para Togo, Tomate de Árbol para Zimbabwe y cuadernos norma para Mauritania y en compensación nosotros compraremos cabezas reducidas del Congo y dientes de cocodrilo del lago Victoria.

En el ideario de unidad aprobado por el pdi y ad para la creación del polo democrático alternativo, se estipula lo siguiente: "Señalamos que la deuda pública (externa e interna) es la causa principal y determinante de la crisis fiscal crónica que ha padecido el Estado colombiano, y que el FMI y el gobierno buscan siempre resolver mediante planes estructurales de ajuste y reformas tributarias cada vez más onerosas para el pueblo. Además, la deuda es utilizada por las instituciones internacionales como instrumento de saqueo y chantaje contra el país. Daremos solución a este problema…" Claro, el problema del país no es culpa nuestra y de nuestros antepasados, sino de unos prestamistas malévolos que nos explotan abusivamente. La solución… No pagar. No pagar y que se nos cierren todas las ventanas de crédito y los intereses se suban a la estratosfera. Excelente política social.



En el mismo documento nuestros sesudos izquierdistas plantean "Serán aumentados los sueldos y los salarios, de tal manera que se eleve la capacidad adquisitiva de la población." También les falta decir que se decretará el fin de la pobreza y la felicidad para todos, y claro, no se les ocurre pensar que elevar los salarios a la brava terminará obligando a las empresas a despedir gente o a la ampliación exponencial del sector informal.



Resumiendo, la izquierda colombiana plantea lo siguiente:



Odio y rechazo a todo lo que huela a norteamericano. Yanquis Go Home
Patriotismo pendejo, exaltación de lo latinoamericano con consignas de tipo "nuestro norte es el sur" y en un futuro uso obligatorio de buzo tipo Evo o en su defecto mochila arhuaca.
Coqueteo con la revolución bolivariana (Paradójicamente Uribe les parece un fascista autoritario y el señor Chavez, en cambio, les parece el paladín de la democracia)
Aumento descontrolado del gasto público (el estado debe dar absolutamente todo y para todos y todas)
Odio al neoliberalismo, lo cual se refleja en una animadversión hacia todas las soluciones basadas en el mercado, por el contrario, plantean una intevención del estado en todo (fijación de precios, prestación directa de todos los servicios etc)


Definitivamente la izquierda si es muy paupérrima.

Anónimo dijo...

Si uno le preguntara a una persona pobre que qué espera de la vida, es probable que diga "dejar de ser pobre" Y a lo mejor se entusiasma y afirma que "quisiera ser rico", o por lo menos tener una casita en La Calera como Molano (con título de propiedad y todo), o conducir un BMW como Camilo González, o pertenecer la jet set de la literatura internacional como Laura Restrepo, o tener piso en Madrid y casa en Cartagena como Daniel Samper, o ir a la universidad (así a Jaime Ruiz semejante aspiración le produzca un infarto), todo ello absolutamente legítimo y aceptable, pero no solamente para quienes ya lo tienen sino para aquellos que a lo mejor lo quieren tener. Por eso lo que más me embejuca de los intelectuales de izquierda en su absoluto e irrespetuoso paternalismo hacia los "pobres" (igualito al del Presidente Uribe: en eso son idénticos), de cuya vocería se apropian y cuyos deseos y pensamientos dicen interpretar.

Adán dijo...

Esto con la scognatuglio y don anonymous degeneró... ¿Qué puede uno decir?

Claudia Scognamiglio dijo...

Pues diga lo que opina, no se ha degenerado nada

Helena dijo...

Adán:
Como no quiero ser irresponsable y seguir repitiendo algo cuya falsedad es completamente demostrable, me gustaría saber dónde encuentro las pruebas contundentes sobre el particular (especialmente las que tengan que ver con lo “ilusa” y “maniquea” que es la tasa de desempleo, pues semejantes adjetivos sugieren una enorme mala fe por parte de los responsables de las cifras). Lo de “inexacta” no lo pongo en duda en ningún momento, porque la verdad es que el mercado laboral está cambiando tanto y tan rápidamente por cuenta de la revolución tecnológica y la internacionalización de la economía que los organismos como el Dane se van quedando rezagados en materia de definiciones, categorías y formas de medir que se ajusten a las nuevas realidades. Yo, por ejemplo, podría caer en la categoría de desempleada, subempleada, trabajadora independiente, doméstica, domiciliaria, por cuenta propia, a destajo, subcontratada, tercerizada, microempresaria, famiempresaria, dependiendo de cómo se mire mi actividad productiva. Lo que sí es claro es que no tengo beneficios, ni prestaciones, si seguridad social, ni seguro médico, ni vacaciones y sí pago impuestos.

Helena dijo...

Corrección: Quise decir "ni" seguridad social

autopilot dijo...

Damas y Caballeros: interesante encontrar opiniones diversas (aunque en realidad no muy matizadas), no obstante, creo que, sin ánimo de volver a prenderle fuego a las cosas, el debate planteado por Gaviria, desde su columna titulada “Los letrados” debe ponernos a reflexionar específicamente en el papel de los artistas colombianos en la actualidad, y, con especial atención, en el de los escritores, ya para criticarlos y desarmarlos, ya para reconocerlos y felicitaros por su labor. Pero más que eso, pensemos en la importancia de contar con una fuerza cultural que combata el marasmo inexorable de la guerra.

Jaime Ruiz dijo...

Señor Gaviria, los profesores y literatos no son mandaderos a sueldo de los asesinos, sino al revés: unos zarrapastrosos castran gente en público para que esos doctores sean ministros vitalicios, y no hay una conspiración sino que el ente asesino es el "Colombian Ideological Approach": a tal punto que antes de que se fundaran las FARC ya había sido todo eso descrito por Fernando Guillén Martínez en un libro que se llama Raíz y futuro de la revolución. No hace falta que conspiren porque sencillamente reproducen un statu quo antiquísimo: vistos con alguna distancia, todos esos utopistas son típicos colombianos del XIX.

El lobo feroz: Ignoro a cuántas personas conoció usted de las víctimas de la UP, pero yo a todas aquellas de que tengo noticia pertenecían al Partido Comunista, salvo el padre del escritor Abad Faciolince. ¿Es que no existe ese partido? Tanto en su versión clandestina como en la legal (sin saber si tienen alguna relación) ese partido nunca ha tenido tanto poder como después del asesinato de los segundones de la UP. Lo que a mí me impresiona es que se presenten como víctimas los que siguen ordenando masacres, como algunos dirigentes de ese partido.

Daniel Samper, citado por Ospina, dice "Todos sabemos que este no es un país sino un club manejado por un puñado de familias y una oligarquía cada vez más rica", si lo sabrá él, que es una de las figuras centrales de esa oligarquía. Bueno, esa oligarquía también tenía y tiene miembros en el Partido Comunista, de modo que durante todo el Frente Nacional era cosa admitida que el PC tenía sus guerrillas y nadie molestó nunca a los dirigentes de ese partido: eran amigos personales de López Michelsen y de los Samper y... Del mismo modo que López Pumarejo era amigo de Laureano Gómez y en fin: en ningún país del mundo sería posible eso, que alguien diga tranquilamente que tiene tropas matando gente y la ley no lo persiga sino que viva tranquilamente rodeado de aquellos que dice combatir, como ocurría con Gilberto Vieira, es un rasgo colombiano que tiene mucho que ver con la posterior legalización del secuestro en tiempos de Betancur. Si el secuestro es legal hay una inhibición de la ley que conduce a las venganzas personales y a las rivalidades mafiosas, que fue lo que pasó con la UP, que sólo era un frente de masas del verdadero partido.

El mito (no encuentro adjetivos suficientemente fuertes para definirlo)... digamos, emético, que predomina en las universidades, lo cual es muy diciente, es que hubo un partido del pueblo exterminado por el sistema afín a EE UU. Muy raro es que aparte de los votantes forzosos de las regiones apartadas ese partido del pueblo sólo haya tenido apoyos entre gente rica, pero es uno de esos endemismos colombianos: la generosidad enfermiza de los doctores: no son competitivos, no producen nada, no construyen nada, pero tienen un anhelo de justicia social que es realmente de admirar. El hecho de que TODO lo que sale de las riquezas naturales se vaya en pagar el parasitismo de esos doctores o izquierdistas es completamente secundario: lo que cuenta es su amor por el pueblo y por la patria.

De verdad: uno se cansa de lidiar con gente así. Primera cosa que hay que admitir para aterrizar, que Colombia es un muladar. En ninguna otra parte el cinismo de la gente llegaría a tanto.

Lo que registra Claudia es poco. Recuerdo a un señor que era presidente de la Corte Constitucional, un tal Montealegre, que decía en una entrevista que ellos se opondrían firmemente a cualquier reforma de la corte que los obligara a dictar sentencias realizables: ¡ellos no iban a hacerse cómplices de la ineficiencia del Estado! Es un poco el molde de todas las clases "profesionales", las pruebas son infinitas. Los secuestros y las minas son sólo la sombra de esa moralidad, por mucho que haya quien cree que sólo son ingenuos soñadores. Para no usar palabras malsonantes diré: sólo son colombianos.

Jaime Ruiz dijo...

Para el anónimo: eso de que me dé un infarto que la gente quiera ir a la universidad es otro malentendido, lo que pasa es que las universidades deberían replantearse. Varias personas de mi familia se volvieron justificadoras del terrorismo en cuanto entraron a estudiar a una universidad pública. ¿Existe eso o no? ¿Hay gente que legitima a las FARC entre el profesorado de ciertas universidades? Yo creo que hay algunos que las critican en algunas universidades de garaje, pero en las universidades de elite son mayoría los que las justifican (como un profesor de Los Andes que escribe versos contra el FMI y con toda certeza no podría decir qué es eso), mientras que en las públicas si hay alguien que las desaprueba oculta sus opiniones. Siempre se va a lo mismo: ¿es Colombia un muladar o no? ¿Cómo puede ser que tengan sueldo estatal altísimo unas personas cuyo verdadero oficio es promover la destrucción de ese Estado, eso sí, desde una vida relajada y cómoda?

Si se hurga un poco detrás de ese misterio siempre se va al pasado y a un orden esclavista que sigue plenamente vigente en la estratificación y sobre todo en los valores de la sociedad colombiana. La titulación es una excusa de la exclusión, de la jerarquía. Por eso da igual que el doctor no tenga ni remota idea de nada (yo he conocido un montón de casos) porque lo que cuenta es la certificación del PODER que lo designa como sabio.

Bueno, universidad e izquierda en Colombia son sinónimos, y su enemigo siempre es el liberalismo, la ideología foránea que pone en peligro esa jerarquía. La revolución es el proyecto de destrucción de esa amenaza y de congelación del orden social, como ocurrió en Cuba. Por eso en Colombia Uribe es muy popular en todas partes menos en las universidades, porque si un régimen así impera por mucho tiempo y el país llega a parecerse a alguna democracia de Occidente puede que a los doctores les toque hasta trabajar.

Adán dijo...

Doña Helena :

La demostración está en una lectura fría del documento
http://www.dnp.gov.co/archivos/documentos/MP_En_Que_Vamos/Cuantos_son_los%20pobres_(DEF2).pdf

Léalo todo cuidadosamente, deténgase especialmente en la página 45 y encontrará las pruebas contundentes de mis afirmaciones. Iluso y maniqueo es repetir que casi 40% de “subempleados” (cifras oficiales) forman parte del 90% de los empleados. Aun más maniqueo es afirmar “…usted muy probablemente lo consideraría un hecho fatal porque tendría que reconocérselo a un gobierno al que desdeña y aborrece. Sus razones tendrá, pero ese es otro cuento”, usted que no me conoce, ni sabe qué considero fatal, ni tiene por qué endilgarme creencias, ni ideas, ni etiquetas.

Si de veras quisiera contribuir, cuéntenos cuál es su actividad y díganos en cuál categoría se pondría usted misma, y en cuál la catalogaron los encuestadores ¿La encuestaron?

Los funcionarios que salen a poner la cara no actúan propiamente de mala fe. Hacen su tarea. En este caso el deber es implementar un tipo de medición que sea favorable a los intereses de la imagen del gobierno para el que trabajan. Quien mejor logre este objetivo, pasa a ser funcionario estrella. Si no lo logra, se va. Es el compromiso con el poder, la concesión que exige este. Está en su naturaleza y de él no escapa nadie que acceda a una porción de éste. ¿O no le pareció evidente con el ministro que salió a defender la ley del medio ambiente, o con José Obdulio poniendo la cara con lo de La Gata, o Montenegro poniendo en relieve la “Misión contra la pobreza”? Eso es propaganda, señora y señores. Perfeccionada desde el Nacional-Socialismo. Usada hasta el cansancio por los regímenes de la Unión Soviética. Citada apenas ayer por el Secretario de Estado norteamericano. La guerra de la información. Y nosotros aquí como tontos útiles arrojándonos epítetos. Venga, más bien cuéntenos de su oficio y de su clasificación.

Anónimo dijo...

Como era de esperar esta volvio a ser una discusion izquierda versus derecha; aunque parece que nadie ha entendido aun que suponen esos dos terminos; hay argumentos que dan grima, los chillidos conspiratorios y paranoicos de Jaime Ruiz rayan con la necedad mientras que las notas de Scognamiglio y algunos anonimos se pegan de citas abstrusas e inexactas para hacer quedar mal a la izquierda.
En fin, la conversacion que estaba trayendo cosas buenas se diluyo, como siempre, en esa competencia de egos que caracteriza tan bien a la 'intelligentsia" criolla: Ospina Vs Gaviria y Carbo; Caballero Vs Plinio, Abad Vs ..... el escritorcito ese....ah Efraim..; en fin, para resumir creo que ya hay demasiada opinion por estos lares, demasiado columnista agorero y pontificial: El Tiempo se despacha a diario con 4 o 5; Semana tiene 4, como Cambio, Cromos 3, Soho tiene como 15, lo mismo El Espectador, faltaria solo que el Espacio sacara tambien su pagina de Opinion con escritos de todos loc comentaristas deportivos del pais, de las presentadoras y reinitas. Alejandro por ejemplo; lo leo desde hace bastante en el Espectador, siempre muy serio y documentado, pero le pasa como a todos, comienzan a sentirse leidos y empiezan a escribir sobre todo lo que se les ocurre, a pontificar a diestra y siniestra; asi Hector Abad, que siempre escribia columnas interesantes sobre temas variados ahora se dedico exclusivamente a la politica; quizas uno de los pocos columnistas realmente buenos que hay ahora sea Alberto Aguirre y su "lengua" de Cromos, increible no?; de resto... Caballero lleva escribiendo la misma columna hace veinte años, pero es el que mejor la escribe; Samper es interesante, pero mas como humorista o cronista, Bejarano, Salud Hernandez, Dussan, Zuleta... en fin la lista, como dije antes, es eterna.
En mi humilde opinion deberian todos dejar de escribir un poquito; una columna mensual les vendria bien a todos.

Mauricio Rodriguez
mauri1@free.fr

Anónimo dijo...

Resultó premonitoria la advertencia de Gaviria sobre la cualidad preversa (pervertidora?)del diálogo, a través de la cita de Gómez Dávila. Mauricio se empereza (desidia)y no presenta contraargumentos. Pero como no va a conceder, procede de la siguiente manera: 1)declara que se acabó la fiesta porque otros se la tiraron y además no entienden nada,2) los descalifica con sendos adjetivos, 3) les dice lo que deben leer, 4) indica cuántas veces a la semana deben escribir los que escriben, y 5) uliliza la palabra "pontificar" referida a los demás, mientras que él se declara "humilde". Y ahí seguimos...

Anónimo dijo...

Aaaarrrgghhhhh; si ven, pelea de egos.......... en fin, dejemoslo en pereza mia, sin eufemismos.
Hasta la proxima semana

mauri1@free.fr

Claudia Scognamiglio dijo...

El señor anónimo Mauricio Rodriguez señala que:
"Scognamiglio y algunos anonimos se pegan de citas abstrusas e inexactas para hacer quedar mal a la izquierda". Sobre este punto vale decir que no es culpa mia que la izquierda colombiana publique esas cosas abstrusas, yo no me las estoy inventando, son sacadas de las paginas web del Polo, del Moir y de la pagina del candidato Gaviria. Yo no soy la que hago quedar mal a la izquierda, como dice el señor, es la izquierda la que queda mal publicando semejantes cosas, yo solo las transcribí.

Anónimo dijo...

Gaviria no da argumentos: como Posada, se contenta con hacer lo que dice que no debería hacerse, a saber: desacreditar sin dar argumentos.

Jaime Eduardo Prieto O. dijo...

Hola.

Quiero recomendarles Portalcol.com (http://www.portalcol.com), un sitio web sin ánimo de lucro, dedicado a los colombianos que viven en el exterior, y que ofrece columnas de opinión sobre la actualidad del país y servicios como la guía de restaurantes colombianos en el mundo, el directorio de tiendas en Internet que venden productos colombianos, fotos de Colombia, íconos y fondos de escritorio relacionados con Colombia, traductor y convertidor de divisas, entre otros.

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Espero que lo disfruten.

Julián Ortega Martínez dijo...

Scognamiglio y Jaime ya pueden juntarse... Ambos creen en el mismo sofisma (izquierda = antiamericanismo).